El esfuerzo y la acción a veces son sobrevalorados. La persona ocupada se siente impotante.
La demasiada actividad se convierte en una trampa: uno se enfrasca tanto en lo que se hace que se termina olvidadando para qué se lo hace(objetivo).
El consciente se puede ocupar de una cosa a la vez. La dispersión lleva al strés.
Cambiar de una tarea a otra difumina los dos y las retrasa
Saltar de un asunto a otro alarga el tiempo de compleción de ambos.
No cuenta lo que trabajas, sino lo que terminas
Mantén un escritorio ordenado
Tu escritorio es un lugar donde recibes, procesas y emites información. Los montones de documentos sobre tu mesa sólo dificultarán tu concentración y contribuirán a producirte strés.
Si tocas un documento (papel o correo electrónico), pasa a la acción
Resuelve, reencamina, archiva o desecha (envialo a la papelera), pero no lo dejes para "más tarde"
Convierte en un hábito el preguntarte si lo que vas a hacer es lo mejor que puedes hacer ahora

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