La década de los 40 años puede ser difícil, ya que es una época que se percibe como el inicio del resto de la vida. Muchos experimentan la “crisis de la mediana edad”, la cual suele manifestarse mediante depresión, preocupación por la apariencia, cambios en la conducta, en fin.
La soledad no siempre es una elección. Si bien hay quienes están felices y solteros a los 40 años, hay personas de la misma edad que sufren porque no tienen la vida amorosa que quieren. O están pasando por una crisis tan profunda que lo dejan todo por "una aventura", que claro está no siempre se trata de enamorarse como un adolescente de nuevo.
A esa edad, en teoría, uno tiene más claro lo que busca en una relación. En teoría, ojo, porque el amor puede ser tormentoso a cualquier edad.
Otra ventaja –y que no suene frívolo– es que si hablamos de adultos que invirtieron más en el trabajo que en el amor, entonces, gozan de una posición económica estable.
En general, nunca es tarde para enamorarse. Es cuestión de hacerle espacio en la agenda.
El amor después de los 40 años no es mejor ni peor, solo distinto. Por lo general, las personas a esta edad ven al amor como un camino para fortalecerse emocionalmente, compartir experiencias y mirar hacia objetivos comunes.
Las técnicas de organización efectiva del tiempo parecen brindar solución a los problemas de las personas. Los expertos en la administración de horas aseguran que hay tiempo para todo y que, simplemente, es cuestión de establecer prioridades, planificar y ser responsable.
Sin embargo, la realidad es que no hay tiempo para todo. Hay que sacrificar algunas cosas en favor de otras más importantes.
No es raro ver personas exitosas buscando el amor y quejarse de la elección de pareja (la mala elección de pareja en el pasado) sin darse oportunidad en su presente.
Luego llegamos a la pregunta trascendental...¿qué hago con mi vida?
Te levantas cada día y todo parece normal pero en realidad tienes una sensación que no te deja en paz. Vas al trabajo y te preguntas si esta es la vida, sin más. Vuelves del trabajo esperando que llegue el fin de semana, preguntándote si esta es la vida, sin más. Llega el fin de semana y la sensación se va por un momento pero el domingo vuelve y te vuelves a hacer la misma pregunta ¿es esto la vida? ¿esto es todo?...la incertidumbre te sigue aunque materialmente lo tengas todo.
En cualquier caso, la respuesta a esta pregunta suele ser una maraña de pensamientos, dudas, emociones, ideas, miedo, bloqueo, ilusión, decepciones y pánico…imposible de descifrar.
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